Arquitectura del Siglo XX en la Ciudad de Veracruz

PROGRAMA DE ESTIMULOS PARA LA CREACION Y EL DESARROLLO ARTISTICO DEL ESTADO DE VERACRUZ

El Arribo de la Modernidad: 1930-1950

En su afán por encontrar una nueva “identidad nacional” para la arquitectura mexicana, los arquitectos interesados en las tendencias de vanguardia experimentaron con el nuevo estilo que ganó presencia internacional a raíz de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas, llevada a cabo en Paris en 1925: el art déco.  En México, las imágenes provenientes de dicha exposición fueron difundidas principalmente por la revista Cemento, que hacía especial hincapié en el hecho de que varios de los pabellones de los diferentes países participantes habían sido construidos con concreto armado, y resaltaba la expresividad que se podía conseguir con esta nueva tecnología[1].

Además de sacar provecho de los avances de la tecnología constructiva, el art déco proponía la utilización de formas geométricas básicas y la combinación de diferentes materiales, tanto naturales como industrializados (madera, mármol, metales, etc.) para conseguir una nueva estética, mucho más sencilla en contraposición a la ostentación de la arquitectura ecléctica e historicista. En la ciudad de Veracruz los primeros edificios construidos en este estilo aparecieron hacia finales de la década de 1930 y especialmente durante  la de 1940.

Durante los primeros años de la década de 1940, la ciudad de Veracruz, cuya economía dependía esencialmente de su actividad portuaria, sufrió las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. La siguiente descripción nos da una idea bastante clara de la situación en que se encontraba la ciudad en aquel entonces:

“Cuando dejaron de venir los barcos de altura a Veracruz, sobrevino un desequilibrio general en el puerto. Veracruz había tenido una vida intensa y rica debido a su calidad de primer puerto de México… al faltarle repentinamente esta fuente de vida se arruinó en pocos meses. Sobrevino la desocupación de miles de obreros; se paralizaron algunas obras que ejecutaba la Junta de Mejoras Materiales; se afectó el sistema económico comercial… En muchos años… no se había realizado ningún progreso material. Sus sistemas de aguas, de drenaje, sus escuelas, sus edificios, sus construcciones, todo había permanecido como lo encontró el advenimiento de la revolución de 1910… Y así, el ramalazo, producto de la contienda mundial, sorprendió al puerto sin industria propia, sin escuelas suficientes”[2]

En 1942 la empresa Eureka fue contratada para llevar a cabo diversas obras, entre ellas: un nuevo sistema sanitario (drenaje, colectores fluviales, tratamiento de aguas negras, relleno sanitario, etc.), pavimentación de calles y alumbrado público, así como la construcción de nuevas escuelas, mercados, hospitales e instalaciones deportivas[3]. Eureka fue responsable de la construcción de bulevar Manuela Ávila Camacho, el puente Morelos, el mercado Unidad Veracruzana y el Hospital Regional, entre muchas otras obras.

Casa en Av. Gomez FariasMuchos de los edificios públicos y privados construidos en la ciudad durante esa fase de modernización adoptaron los principios del art déco (por ejemplo el edificio Valdés). La expresividad se logra mediante el uso de unos cuantos elementos que acentúan la geometría de los volúmenes, tales como molduras, aleros y bajo relieves, y la combinación de diferentes materiales para agregar texturas. Las columnas, a diferencia de los edificios historicistas y eclécticos, están prácticamente desnudas. Las balaustradas con jarrones y elementos escultóricos elaborados son sustituidas por barandales de herrería con un diseño simple, geométrico, o por celosías, que son a fin de cuentas elementos prefabricados industrializados, y por lo tanto modernos.

No hay que perder de vista que la evolución de la arquitectura no es algo lineal y los estilos no siempre pueden clasificarse cronológicamente. En la arquitectura de la ciudad de Veracruz  los rasgos característicos del art déco muchas veces se combinaron con los de los estilos que lo precedieron, e incluso con otros que aparecieron décadas después. Sin embargo, hay que reconocer que esta idea de “simplificar” el diseño de los edificios, sacar provecho de los avances de la tecnología constructivas, y buscar nuevas formas más allá de las preconcebidas y usadas durante siglos, fue sin lugar a dudas un paso muy importante en la transición de la arquitectura historicista que idealizaba al pasado, hacia la arquitectura funcionalista del Movimiento Moderno que predominaría durante la mayor parte del siglo XX.


[1] De Anda Alanis, E. La Arquitectura de la Revolución Mexicana: corrientes y estilos de la década de los veinte. UNAM, México, 1990.

[2] Maraboto, E. (ed). Veracruz: Ayer, Hoy, Mañana.  

[3] Vázquez, Alicia (ed). La Construcción de los Sueños: Vida de Manuel Suárez y Suárez. Fondo documental Manuel Suárez, México, 2012.

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